El futuro energético mundial
| Jueves 17 enero, 2013
El desafío será, especialmente en países como Costa Rica, invertir más recursos en investigación y desarrollo para la generación de sus propias tecnologías y así evitar reincidir en una nueva dependencia energética
El futuro energético mundial
Nos enfrentamos a un mundo cambiante que obliga a replantear el paradigma energético. Esto como resultado de la creciente demanda mundial de energía (especialmente en Asia), la disminución de las reservas de hidrocarburos en relación con su tasa de explotación, el aumento de los precios de las fuentes convencionales, el cambio climático y otros temas de la agenda energética mundial.
Los entornos geopolíticos complejos y la estimación de que en 30 habrá decadencia de las reservas de hidrocarburos, obliga a replantear el esquema energético.
La relación menor oferta y mayor demanda puede derivar en una crisis energética mundial, caracterizada por la fluctuación constante en los precios e incluso conflictos armados en regiones como Medio Oriente, la Cuenca del Caspio o el Mar Meridional de China.
Esto podría tener un impacto significativo en la economía del planeta, en tiempos donde la situación pareciera no soportar el más leve tambaleo, especialmente en aquellas regiones dependientes de hidrocarburos extranjeros (casi todas).
Aunque el panorama de la energía nuclear para la generación eléctrica parecía ser optimista, el incidente en la central japonesa de Fukushima y la delgada línea entre el uso civil y militar de los programas nucleares, como el caso de Irán, han evidenciado que esa es una opción compleja para resolver el problema.
En materia de recursos renovables los avances tecnológicos son positivos, sin embargo estas fuentes apenas representan el 10% del total de la energía mundial. Para ampliar su participación son necesarios más avances tecnológicos y mayor disponibilidad política para flexibilizar los instrumentos de inversión, porque incluso en países con vocación renovable como Costa Rica, existen imposibilidades legales y regulatorias para ampliar la inversión en este tipo de tecnologías.
Por la disminución sostenida de las reservas de petróleo convencional, hoy se discute que las fuentes no convencionales de este, como las arenas bituminosas de Canadá o Venezuela podrán solventar la problemática. Pero se requieren más avances tecnológicos para su extracción, lo que aumentará el precio del petróleo, así como la concentración de carbono en el ambiente, por la composición química de estos nuevos hidrocarburos.
También está la discusión internacional para hacer del gas natural la salida más económica en el corto plazo. Lo que obliga a países como Costa Rica a iniciar una discusión al respecto, y prepararse en materia regulatoria e infraestructura si esta tendencia se consolida.
Si bien no se pueden definir con exactitud las reservas mundiales de hidrocarburos, para un panorama más claro sobre el futuro de las fuentes convencionales, sí podemos asegurar el fin del petróleo barato y fácil de extraer, lo que será un ancla para el crecimiento económico y la mejora en la calidad de vida de muchos habitantes del planeta.
El desafío será, especialmente en países como Costa Rica, invertir más recursos en investigación y desarrollo para la generación de sus propias tecnologías y así evitar reincidir en una nueva dependencia energética.
Un programa nacional o regional de investigación y desarrollo en tecnologías energéticas debe ser un imperativo en países que actúen estratégicamente. Además, la ciudadanía debe entender la compleja situación que afronta el mundo, de forma que el ahorro en electricidad y combustibles sea la contribución individual para resolver el desafío que se avecina.
Estiven González Jiménez
Relaciones Internacionales
estivengj@gmail.com