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Dolarización de Milei entre utopía y necesidad

Daniel Suchar Zomer daniel.suchar@hotmail.com | Lunes 21 agosto, 2023


DS


Daniel Suchar Zomer, PhD

Analista Financiero. Profesor Universitario

Email: daniel.suchar@hotmail.com

En medio de un panorama económico desafiante que incluye inflación galopante (115% interanual), desempleo (Cercanos al 7%), pobreza al 40%, una calificación de riesgo preocupante que ni las principales Calificadoras se atreven a publicar (Fitch Ratings coloca CCC- en Grado de Especulación y Alto Riesgo), y un anémico crecimiento económico (+0,2% para 2023 según el FMI), la propuesta de dolarización presentada por el candidato presidencial argentino Javier Milei ha captado toda la atención internacional.

Su plan implica eliminar el peso argentino, utilizar el dólar estadounidense como moneda de curso legal y poner fin a la emisión excesiva de dinero doméstico, acusando y dejando al desnudo al Banco Central de la República Argentina (BCRA) de fiel cómplice de todas estas ideologías políticas socialistas (Aumento sustancial del Gasto Público) para el desastre monetario que los ha llevado hasta hoy en día.

Es por ello, que la dolarización establece una base más sólida para la estabilidad financiera, reducir la inflación drásticamente y mejorar la confianza de los inversores en el país austral como la de los argentinos, que hoy prefieren ahorrar en dólares debajo del colchón, que en pesos argentinos dentro de los bancos (Fantasma del Corralito y Convertibilidad).

La propuesta de Milei abarca varios pasos clave. Primero, se requiere una reforma estructural que incluye un ajuste fiscal más profundo (eliminando y optimizando la función ministerial pública como planes sociales), la unificación de tipos de cambio (Entre ellos: Oficial, Blue, Mayorista, MEP, Tarjeta, Turista) y una reforma laboral más actualizada.

Además, la dolarización se apoya en la eliminación del BCRA (opción muy extrema y muy poco factible), permitiendo que los dólares de las reservas internacionales entren en circulación y reduzcan la emisión monetaria. Con ello, evitar que una institución del Estado manipule servilmente la economía según los intereses políticos y no, de la sociedad.

A pesar de las posibles ventajas, la dolarización enfrenta desafíos considerables en Argentina. Uno de los obstáculos más prominentes es la falta de dólares en las reservas del BCRA (Hoy solo existen US$26.100 MM en Reservas según fuentes oficiales).

La implementación de la dolarización requiere una cantidad sustancial de dólares (+US$35.000 MM según los cálculos del propio Milei) para respaldar la economía y evitar una devaluación abrupta. Además, la necesidad de recaudar fondos para el canje de bonos y deuda plantea interrogantes sobre cómo obtener esos recursos en un contexto de alta deuda externa y falta de confianza en los mercados financieros. Aquí el Lobby Financiero es de gran importancia para obtener divisas a cambio de generar confianza a largo plazo.

Y es que, dependiendo de la cantidad de activos financieros, se puede definir el Tipo de Cambio de conversión hacia la dolarización. Según el Centro de Economía Política de la Argentina, con base en análisis de activos el tipo de cambio queda de la siguiente forma:

• Reemplazo de base monetaria con respaldo de reservas netas y liquidación de otros activos BCRA: Dólar a $705 y salarios de US$ 266

• Reemplazo de base monetaria con respaldo de reservas netas: Dólar a $ 2.860 y salarios de US$ 66.

• Reemplazo de base monetaria y títulos con respaldo de reservas netas y liquidación de otros activos BCRA: Dólar a $ 2.430 y salarios de US$ 77.

• Reemplazo de base monetaria y títulos con respaldo de reservas netas: Dólar a $ 9.880 y salarios de US$ 19.

Aunque la propuesta de dolarización ofrece un camino potencial para abordar los problemas económicos de Argentina, su rápida implementación es complicada.

El proceso no es simple ni inmediato, y su éxito depende en gran medida de una infraestructura financiera sólida y la confianza de ciudadanos como de los inversores. La experiencia en Ecuador se produjo después de una crisis económica profunda y llevó años en consolidarse. La diferencia es la alta dependencia del Petróleo (50% PIB) asegurando un flujo de dólares sin mucho esfuerzo, distante a la situación productiva de Argentina.

Si bien la dolarización ofrece beneficios a largo plazo para la economía argentina, relajando las Tasas De Interés (para promover el crédito de consumo que hoy brilla por su ausencia), promover un equilibrio en los precios transaccionales y estabilidad salarial, es esencial considerar los desafíos y dificultades que conlleva; pues no resuelve temas tributarios como Déficit Fiscal o niveles de Deuda, ni tampoco de Competitividad o Dependencia Externa.

La complejidad de implementar reformas estructurales necesarias y urgentes (Inmenso Gasto Público Argentino, pero en manos de aprobaciones Legislativas) en un corto período de tiempo hacen que la dolarización rápida sea un desafío monumental.

La propuesta de dolarización (que pareciera el único camino correcto) es un intento audaz de abordar los problemas económicos persistentes de Argentina. Si bien la idea es atractiva, la implementación de este plan enfrenta obstáculos considerables y muy retadores, empezando por la propia sociedad. El mejor ejemplo es la Venezuela del 2023, con su “dolarización disfrazada y forzada”, que empieza a reflejar la necesidad de canjear el Bolívar por el dólar como moneda de circulación nacional en manos de sus ciudadanos.

Si la Argentina de Javier Milei decide zarparse en el camino de la dolarización, deberá considerar cuidadosamente las ventajas y los riesgos, así como la necesidad de un enfoque realista y sostenible para lograr sus objetivos económicos, pues navegará entre las aguas de la utopía y la necesidad en todo momento.







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