Construcciones "verdes" se abren espacio
Redacción La República redaccion@larepublica.net | Martes 14 julio, 2009
Reutilización de escombros y concreto permeable forman parte de nuevas prácticas para contribuir con el ambiente
Construcciones “verdes” se abren espacio
Técnicas a base de bambú, caña brava y cemento están siendo utilizadas en proyectos de lujo
En una finca ubicada en Coronado, Ana Cecilia Chávez, busca promover la construcción verde.
En su terreno ha aplicado sus conocimientos en arquitectura y diseño con insumos de construcción más amigables. Ahí ha levantado estructuras con estos materiales para demostrar al sector que se pueden hacer obras agradables y eficientes.
“Mi padre me inspiró a llevar a cabo esta tarea, me dijo: usted puede ser una arquitecta para los ricos o ser aquella que contribuye a mejorar la calidad de vida de los demás”, reconoció Chávez.
Por esta razón, se ha dedicado en los últimos años a llevar este mensaje al sector. En Coronado proyecta crear un centro de investigación de técnicas aplicadas con bambú, madera y caña brava para ser replicadas en obras de todo tipo.
Sin embargo, sus esfuerzos en este campo se remontan a hace más de una década. En ese entonces la propuesta era crear casas de interés social con materiales ecológicos en zonas como San Francisco de Turrubares y Limón.
Los resultados fueron muy positivos por la resistencia de dichos productos y un menor impacto al entorno; la siembra de materiales como el bambú contribuye a la captación de C02. Por ejemplo, una hectárea sembrada captura unas 30 toneladas de carbono por año.
Bajo dicha iniciativa se construyeron unas 400 viviendas con el apoyo de las Naciones Unidas y el Gobierno de Holanda, país que también ha impulsado la siembra de unas 700 hectáreas de bambú.
El uso de este tipo de materiales también está cobrando fuerza en proyectos inmobiliarios de lujo. Prueba de ello es que los cielos rasos del Hotel Four Season fueron elaborados con caña brava, varios proyectos turístico-residenciales de la empresa Decisa en Guanacaste requirieron gran cantidad de metros de caña brava para este tipo de estructuras, así como en Hacienda Pinilla.
“Tabacón en La Fortuna de San Carlos es uno de los pioneros, han utilizado al menos unos 10 mil metros de caña brava en infraestructuras del hotel”, aseguró Chávez.
El interés de algunos constructores por crear edificaciones verdes obedece a que se utilizan de forma eficiente los recursos como agua, energía y materiales. Además se integran al entorno con más armonía.
Para la elaboración de estos inmuebles es requisito emplear materiales que requieran el mínimo de energía durante su proceso de producción, por eso se recomienda que sean de suministro local.
También se está planteando la iniciativa de reutilizar los escombros y de otros insumos como el concreto permeable, que permite filtrar el agua de la lluvia y sus escurrimientos en vez de usar un drenaje pluvial.
Algunas organizaciones como el Instituto de Cemento y el Concreto también están promoviendo estos materiales en la construcción.
El mes pasado el Instituto realizó un seminario sobre estas tendencias con un grupo de empresarios, constructores, ingenieros y arquitectos.
“Es importante que se utilicen conceptos de análisis de ciclo de vida, en donde se miden los consumos energéticos. La combinación de materiales como el bambú con el cemento o concreto son buenas alternativas”, dijo Irene Campos, directora del Instituto del Cemento.
Karen Retana
kretana@larepublica.net
Construcciones “verdes” se abren espacio
Técnicas a base de bambú, caña brava y cemento están siendo utilizadas en proyectos de lujo
En una finca ubicada en Coronado, Ana Cecilia Chávez, busca promover la construcción verde. En su terreno ha aplicado sus conocimientos en arquitectura y diseño con insumos de construcción más amigables. Ahí ha levantado estructuras con estos materiales para demostrar al sector que se pueden hacer obras agradables y eficientes.
“Mi padre me inspiró a llevar a cabo esta tarea, me dijo: usted puede ser una arquitecta para los ricos o ser aquella que contribuye a mejorar la calidad de vida de los demás”, reconoció Chávez.
Por esta razón, se ha dedicado en los últimos años a llevar este mensaje al sector. En Coronado proyecta crear un centro de investigación de técnicas aplicadas con bambú, madera y caña brava para ser replicadas en obras de todo tipo.
Sin embargo, sus esfuerzos en este campo se remontan a hace más de una década. En ese entonces la propuesta era crear casas de interés social con materiales ecológicos en zonas como San Francisco de Turrubares y Limón.
Los resultados fueron muy positivos por la resistencia de dichos productos y un menor impacto al entorno; la siembra de materiales como el bambú contribuye a la captación de C02. Por ejemplo, una hectárea sembrada captura unas 30 toneladas de carbono por año.
Bajo dicha iniciativa se construyeron unas 400 viviendas con el apoyo de las Naciones Unidas y el Gobierno de Holanda, país que también ha impulsado la siembra de unas 700 hectáreas de bambú.
El uso de este tipo de materiales también está cobrando fuerza en proyectos inmobiliarios de lujo. Prueba de ello es que los cielos rasos del Hotel Four Season fueron elaborados con caña brava, varios proyectos turístico-residenciales de la empresa Decisa en Guanacaste requirieron gran cantidad de metros de caña brava para este tipo de estructuras, así como en Hacienda Pinilla.
“Tabacón en La Fortuna de San Carlos es uno de los pioneros, han utilizado al menos unos 10 mil metros de caña brava en infraestructuras del hotel”, aseguró Chávez.
El interés de algunos constructores por crear edificaciones verdes obedece a que se utilizan de forma eficiente los recursos como agua, energía y materiales. Además se integran al entorno con más armonía.
Para la elaboración de estos inmuebles es requisito emplear materiales que requieran el mínimo de energía durante su proceso de producción, por eso se recomienda que sean de suministro local.
También se está planteando la iniciativa de reutilizar los escombros y de otros insumos como el concreto permeable, que permite filtrar el agua de la lluvia y sus escurrimientos en vez de usar un drenaje pluvial.
Algunas organizaciones como el Instituto de Cemento y el Concreto también están promoviendo estos materiales en la construcción.
El mes pasado el Instituto realizó un seminario sobre estas tendencias con un grupo de empresarios, constructores, ingenieros y arquitectos.
“Es importante que se utilicen conceptos de análisis de ciclo de vida, en donde se miden los consumos energéticos. La combinación de materiales como el bambú con el cemento o concreto son buenas alternativas”, dijo Irene Campos, directora del Instituto del Cemento.
Karen Retana
kretana@larepublica.net