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Jueves, 3 de abril de 2025



COLUMNISTAS


De calambres, oligopolios y pantalonetas en la playa

Leiner Vargas lvargas@una.ac.cr | Miércoles 02 abril, 2025


He leído con mucho interés el artículo de los economistas Ortiz y Liberman sobre la situación del modelo de metas de inflación que implementa el Banco Central de Costa Rica y que ha su criterio no tiene los resultados esperados. Dicho modelo, debemos recordar se hecho andar en las administraciones de Arias y chinchilla, en esta última, siendo vicepresidente y coordinador del equipo económico uno de los coautores del artículo en debate “Colón fuerte, economía acalambrada y BCCR sin pantaloneta” (Nación, 01 abril 2025) del que quisiera sacar algunas conclusiones y sobre todo, poner en la dimensión correcta el filo de este debate.

Es cierto que el tipo de cambio se apreció fuertemente después de la salida de pandemia, durante la cuál tuvimos una depreciación exorbitante que nos llevó hasta cerca de 700 colones por dólar para recordar. Este sobresalto cambiario, se atribuyó a las decisiones erráticas de la administración anterior y sobre todo, a la salida de capitales de los fondos de pensiones que tuvieron las mayores pérdidas conocidas en la historia del país, generando una inflación altísima y un marcado deterioro en los ingresos reales de las familias durante los años de la pandemia e inclusive hasta el año 2022.

Las instituciones financieras fueron protegidas con cerca de 1800 millones de dólares de emisión del BCCR para protegerse de las posibles pérdidas y créditos fallidos, pero la factura de esa emisión termino siendo pagada con mayor inflación y sobre todo, una devaluación gigantesca del tipo de cambio, elevándose la tasa de política monetaria a más del 9 por ciento. Los Bancos subieron sus tasas activas al compás de un crecimiento mayúsculo de la tasa básica pasiva en ese período afectando a cientos de miles de personas que apenas podían hacer frente a sus créditos, lamentablemente cuando las tasas cayeron de nuevo, los banqueros se hicieron de la vista gorda y no han terminado de ajustar sus tasas activas en colones, creando un embudo de ganancias extraordinarias para sus estados financieros y sus inversionistas. Esta lamentable muestra de poder oligopólico de los bancos ha hecho que la reactivación económica del sector productivo en el régimen definitivo no se generó, provocando un rezago en el crecimiento, un menor empleo y sobre todo, menor recaudación fiscal. De los pocos contribuyentes en Hacienda que quedan ya no dan abasto para sostener la recaudación.

La historia no termina ahí, ciertamente hay calambres en la producción para la exportación y para los empresarios turísticos, pero sobre todo hay calambres para la inversión y los funcionarios públicos que tienen 6 años de congelamiento salarial. Un calambre mayor se ha generado para los acreedores de los bancos que han visto cuotas de crédito altas en medio de inflación negativa o cercana a cero, tasas de interés reales exorbitantes, de las más altas de la OCDE. De esos calambres lamentablemente la Banca no cuenta mucho, resultaron protegidos por el BCCR durante la pandemia y hasta finales del años 2024, pareciera que los calambres ajenos no importan.

El BCCR ha sido muy conservador e inclusive, podría considerarse que, hasta tímido en su actuación reciente con las tasas de política monetaria, tal vez exista margen para bajar hasta 3.5 o quizás 3 en este semestre, pero con lo inestable que se ha vuelto la política internacional con la llegada de TRUMP, ya no le tengo fe de que sigamos bajando las tasas pasivas.

No creo que exista ninguna pantaloneta perdida en la playa, me parece que ha hecho una labor bastante adecuada a los tiempos y bajo las circunstancias. Para bajar la inflación, se requiere atacar a los oligopolios que son la principal razón de que tengamos uno de los países más caros del planeta. Empezando por el oligopolio financiero y pasando por medicamentos, productos de primera necesidad y por supuesto, servicios; el país tiene ahora los zorros cuidando a las gallinas, en honor al último pronunciamiento de la Comisión de la no competencia.

Después de tanto calambre, sería bueno un masajito con COFAL. Para verdades el tiempo, pareciera que quienes implementaron la receta de las metas de inflación hoy se quejan del dolor de su propia medicina, claro que duelen los calambres propios, pero no miramos los ajenos. La política monetaria no es juego de pantalonetas de playa, requiere sentido común y una visión país, requiere una buena técnica y análisis económico. Es por eso por lo que, más allá de los calambres de algunos, requerimos un debate serio sobre la funcionalidad del modelo de metas de inflación y al lado, requerimos reformas estructurales al mercado financiero que permita cumplir con su función principal que es apuntalar el crecimiento y el desarrollo del país. Lamentablemente los autores sólo han mostrado los calambres propios, será entonces que existen más calambres de otros.

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