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COLUMNISTAS


La Galaxia Rosa

Miguel Angel Rodríguez marodrige@gmail.com | Lunes 06 mayo, 2024


El recién pasado 30 de abril se hizo la presentación en redes del libro “La Galaxia Rosa” de Sebastian Grundberger, quien es el director del Programa Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer. En esa presentación que el autor hizo de su obra participé junto con el Excanciller del Ecuador Juan Carlos Holguín bajo la moderación de Ximena Docarmo de la Universidad Hertie de Berlín.

Sebastian me hizo el honor de solicitarme un Prólogo para su obra al que titulé “Se trata de defender la dignidad y la libertad”, porque estoy convencido que esa es una necesaria conclusión de esta investigación.

La Galaxia Rosa nos presenta una bien documentada explicación del Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla, la Internacional Progresista, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y otros integrantes de esa galaxia en la cual las diversas constelaciones forman una especia de partido político internacional, en el cual las estrellas y planetas que las integran se dan mutuo apoyo a pesar de sus diferencias.

Grundberger analiza el origen, los integrantes, la historia, los principios ideológicos, la organización y el financiamiento de cada una de esas constelaciones, así como las interrelaciones entre ellas y las fuerzas centrípetas que las unen formando esa galaxia. Pero claro, cada constelación tiene características propias. En la Galaxia Rosa sus constelaciones dan soporte a los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, apoyan la deriva hacia el populismo iliberal de izquierda de otras naciones y promueven acciones para debilitar a los sistemas electorales, el Estado de derecho y los derechos fundamentales de los ciudadanos.

La Galaxia Rosa no está aislada de otras galaxias, y se nutre, a la vez que provee soporte a algunas de ellas.

En esta obra se constatan las relaciones de colaboración entre la Galaxia Rosa latinoamericana y las que forman Rusia, China e Irán.

Es bien conocida la alianza ideológica de esos regímenes dictatoriales para impulsar una nueva y falsa visión de democracia, definida solo por cada nación para su propio uso. Poco antes de la cruel invasión a Ucrania, en Beijing, los Presidentes Vladimir Putin y Xi Jinping declaran que las “relaciones internacionales entran en una nueva era” y afirman que “la democracia y los derechos humanos “son asuntos internos de los Estados soberanos” y que “Solo corresponde al pueblo del país decidir si su estado es democrático”, rompiendo así con la universalidad de los derechos humanos establecida por las NNUU desde su carta fundacional con la regla de la inviolabilidad de dignidad humana.

Por esas razones repito, considero que la principal conclusión que debemos extraer de “La Galaxia Rosa” es la urgencia de defender la dignidad y la libertad de todas las personas y para ello proteger la institucionalidad de la democracia liberal que es su garantía construida penosamente durante milenios de reflexión y lucha, de sangre y sudor, de avances y retrocesos, de construcciones conscientes y de avances graduales y espontáneos.

La defensa de la democracia liberal es aún más urgente e importante en medio de la vorágine del cambio de época que vivimos, cuando aumenta la incertidumbre, cunde el desarraigo, se pierde la confianza mutua y las lealtades partidarias y se propagan el descredito de la democracia y el menosprecio al estado de derecho.

Pero no es suficiente solo una acción al interior de cada país de los amantes de la dignidad y la libertad, y de su garante la democracia liberal. Frente a la acción galáctica de este verdadero partido político internacional que promueve el debilitamiento de nuestros valores e instituciones, y que ha dado fuerza a su destrucción como en los casos de Cuba, Venezuela y Nicaragua, es indispensable una respuesta latinoamericana coordinada.

Es preciso, además, el apoyo de las democracias liberales del resto del mundo.

Los partidos democráticos de centro, centro derecha y de derecha, no así los partidos iliberales y autoritarios de derecha, comprenden este peligro. Pero en muchos casos no son conscientes de la necesidad de una acción coordinada, y en otros casos por celos no son propicios a integrar en esa acción conjunta a los partidos democráticos de centro izquierda.

Los partidos de centro izquierda tienen menos consciencia del peligro de la Galaxia Rosa. Las fuerzas antiimperialistas, anticolonialistas les dificultan enfrentarlo. En otras ocasiones vislumbran esos peligros, pero se cede ante el temor de perder adherentes que son movidos apasionadamente por esos sentimientos.

Es hora de que la izquierda democrática y la derecha democrática reconozcan la urgencia de defender la institucionalidad de la democracia liberal. Es hora de que agrupaciones comprometidas con la libertad individual, la dignidad de todas las personas y los derechos humanos pospongan sus diferencias en otros campos para unir esfuerzos ante el peligro que significa la Galaxia Rosa. Es hora de entender que la democracia liberal está amenazada y debemos unir nuestros esfuerzos para defenderla.

El libro de Sebastian Grundberger está disponible en http://www.dialogopolitico.org/libros

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